Antes que nada, me gustaría darle voz y pedirles a todos y todas que asistan y rieguen la voz: hoy se cumplen cinco años del asesinato de José Couso en el Hotel Palestina de Bagdad. A las 20:00 hrs. del día de hoy se va a celebrar un acto en su memoria en la embajada de los Estados Unidos de América (no México, que también son Estados Unidos y quedan en América, sino sus vecinos del norte) en Madrid (Calle Serrano #75).

Tomo prestado el título de un libro de Jon Sistiaga que aún no he tenido el placer de leer, pero que me resulta útil para lo que venía pensando camino a la biblioteca de Ciencias de la Información de la Complutense, un lugar indigno para estudiar pero en el que han instalado computadoras bastante buenas. Ninguna guerra se parece a otra…
Juan Pedro Valentín, Director de Público, da en el clavo en un breve artículo que publica su diario el día de hoy: ”La incomodidad en política se contagia. Aunque la postura del Gobierno socialista ha sido de apoyo a la causa [llevar a los tribunales a los asesinos de José Couso], cuando ésta se ha dirimido en los tribunales, la fiscalía ha hecho el papel de torpedero. La Audiencia Nacional y el Supremo han impulsado el asunto y los jueces han dictado órdenes de busca y captura contra los militares implicados. No puede haber nada que enoje más a EEUU que un aliado queriendo encarcelar a tres militares por crimen de guerra. Esto es demasiado incluso para el Gobierno de Zapatero. Tal vez por ello esas órdenes siguen sin ser cursadas por trabas más de índole política que jurídica”’. Da en el clavo porque mete el dedo en el ojo y, sobre todo, porque no le sorprende este tipo de actitudes. Efectivamente, sería demasiado esperar de Zapatero.
Con estas cosas Europa se nos presenta, cada vez con más claridad, como unos Estados Unidos (de Norteamérica) con el rostro más amable y simpático. Se presume de ello cada vez que decimos que aquí es posible una extensa libertad de mercado sin que al mismo tiempo tengamos problemas importantes de exclusión social. En Europa todos pueden llegar a tener un título universitario si se lo proponen y dentro de veinte años no habrá calentamiento global que sea culpa del viejo continente. Aún teniendo dudas razonables sobre estas aseveraciones, tenemos motivos más que suficientes para lamentarnos del mal crónico del que cada vez estamos más lejos de superar: el tsunami unipolar.
La actitud de Zapatero resulta bastante lamentable. A la hora de la verdad no ha sabido enfrentarse a la verdadera responsabilidad que tiene como Jefe del Gobierno. Sacó a las tropas y entregó una medalla a su ministro de la Defensa. En cambio, no ha puesto el mínimo empeño en depurar responsabilidades ante la muerte de un compatriota en el extranjero que, a todas luces, se nos presenta injustificable.
Mirándolo desde otro punto de vista, la actitud del Presidente tampoco debería extrañarnos tanto. Y no lo digo solo por él sino por la actitud de la opinión pública en Occidente con respecto a otros conflictos: ¿alguien se siente en el derecho de pedir a Zapatero que actúe por Couso al mismo tiempo que se enorgullece de Javier Solana? La guerra contra Serbia en 1999 fue una canallada más en la larga lista, pero ahí vimos (y vemos) a la Europa del rostro amable. Después de aquello, Solana fue nombrado Alto Comisionado de la UE para las Relaciones Exteriores y gente de su partido le pidió volver para presentarse a candidato para la alcaldía de Madrid. En el mundo de hoy ninguna guerra se parece a otra, pero lo que no podemos permitir es que nos vendan distintas dos guerras con objetivos inconfesables.
¿Debemos salir hoy a la calle a pedir las responsabilidades correspondientes al gobierno norteamericano? sí. Pero los mismos tenemos que estar allí cuando nuestros gobiernos quieran implicarse en otra guerra bastarda o cuando nos quieran venir a gobernar antiguos criminales de guerra.
Abril 8, 2008
Categorías: España, Irak, Kosovo, Medios de comunicación, Serbia . . Autor: Carlos Gonzalez . Comentarios: 1 Comment